El somier es el gran olvidado de la cama, y mira que es importante: es quien sujeta al colchón, quien lo ventila y, en el caso de los articulados, quien puede cambiarle la vida a una persona mayor. En Expocolchón trabajamos Pardo, referencia en bases y somieres, y os cuento cuándo tiene sentido cada tipo.
Somier fijo de lamas
La base clásica y la que mejor le va a los colchones de muelles: sujeta firme y deja circular el aire por debajo. Si tu colchón es de látex o viscoelástica, también funciona perfectamente. Es la opción sensata para la mayoría de las camas.
Somier articulado: mucho más que un capricho
Aquí es donde Pardo se gana el sitio en mi tienda. Un somier articulado eléctrico eleva el cabecero y los pies de forma independiente, y eso resuelve situaciones muy concretas que veo a diario:
Personas mayores — Incorporarse con el cabecero elevado es infinitamente más fácil, y elevar las piernas mejora el retorno venoso. Para muchos de mis clientes veteranos ha sido un antes y un después.
Reflujo y digestiones pesadas — Dormir con el torso ligeramente elevado (10-15 grados) marca la diferencia.
Apnea y ronquidos — La elevación del cabecero ayuda a mantener las vías respiratorias más despejadas.
Piernas cansadas, varices, embarazo — Elevar los pies al final del día es un alivio que se nota desde la primera noche.
Ojo con un detalle de mostrador: para cama articulada necesitas un colchón articulable — no todos lo son. Si vienes a por un Pardo articulado, te digo qué colchones de nuestro catálogo articulan bien y cuáles no, que esa combinación mal hecha es un error caro.


