1. La firmeza correcta

El mito del «cuanto más duro, mejor» está superado. La firmeza ideal es la que mantiene tu columna alineada según tu peso y tu postura. Demasiado duro genera presión en hombros y caderas; demasiado blando hunde la cadera y curva la espalda. Busca el equilibrio entre soporte y adaptación.

2. El material

  • Muelles ensacados: gran ventilación, soporte por zonas e independencia de lechos (ideal para parejas).
  • Viscoelástica: se adapta al cuerpo y alivia los puntos de presión; busca versiones transpirables si pasas calor.
  • Látex: elástico, fresco, antiácaros y muy duradero.
  • Híbridos: combinan muelles con visco o látex para soporte y adaptación a la vez.

3. Tu postura al dormir

Si duermes de lado, necesitas algo de adaptación en hombro y cadera. Boca arriba, buen soporte lumbar. Boca abajo, una firmeza media que no fuerce la curvatura.

4. Transpiración

Si te despiertas con calor, prioriza muelles ensacados, látex o viscoelásticas técnicas de celda abierta, y una base que ventile.

5. La altura

La altura (en torno a 22-33 cm) influye en sensación y prestaciones, pero no determina por sí sola la calidad: importa más la composición del núcleo y las capas de confort.