¿Por qué todo el mundo habla ahora de almohadas frías? Te lo cuento desde el mostrador
Hace diez años nadie entraba en mi tienda pidiendo "una almohada fría". Pedían una almohada, a secas, y como mucho preguntaban si era dura o blan
Hace diez años nadie entraba en mi tienda pidiendo "una almohada fría". Pedían una almohada, a secas, y como mucho preguntaban si era dura o blanda. Hoy no pasa una semana sin que alguien me pregunte por las almohadas frescas, las "cooling" que dicen los americanos, porque las han visto por internet o se lo ha contado una cuñada que duerme de maravilla desde que se compró una.
Y mira, en esto la moda tiene razón. Os explico por qué, y de paso os cuento lo que hay de verdad detrás y lo que es cuento chino.
La cabeza es el radiador del cuerpo
Hay una razón fisiológica por la que la almohada importa tanto en el tema del calor: la cabeza es una de las zonas por donde más calor libera el cuerpo. Si tu almohada retiene ese calor, se forma un microclima caliente justo donde apoyas la cara, y de ahí vienen esos gestos que todos conocemos: dar la vuelta a la almohada buscando "el lado frío", sacar el brazo, destaparse...
De hecho, eso del lado frío de la almohada es tan universal que la industria lleva años intentando fabricar una almohada que sea el lado frío entero, toda la noche. Y la verdad es que se ha avanzado mucho.
Qué tecnologías hay (y cuáles tenemos en tienda)
Las almohadas frescas modernas atacan el problema por dos caminos, igual que los colchones: materiales que ventilan y tejidos que gestionan la temperatura.
En la tienda, lo más avanzado que tenemos en este terreno son las almohadas de Dorelan. La Re:Active lleva núcleo de Myform Memory Air —una viscoelástica de celdas abiertas que respira, nada que ver con la visco maciza de antes— y el tejido CoolNight, que da esa sensación de frescor al contacto y regula la temperatura durante la noche. La Re:Generation juega en la misma liga con el tejido CRIOsense y un núcleo de Myform Air, todavía más ligero y transpirable. Y para quien quiere lo fresco sin gastar tanto, la Oxygen lleva ese mismo Myform Air a un precio más terrenal.
Luego está el camino natural de siempre: el látex. Las almohadas de látex de Moshy ventilan estupendamente por la propia estructura del material, y además son antiácaros por naturaleza. Es la opción que recomiendo a los que pasan calor y encima tienen alergia, porque resuelve las dos cosas de golpe.
Un aviso honesto: la almohada fría no hace milagros
Aquí va el consejo que no os dará una web de ventas: ninguna almohada es un aparato de aire acondicionado. Los tejidos fríos absorben tu calor y lo van soltando, pero si la habitación está a 30 grados en agosto, la almohada acabará a la temperatura de la habitación como todo lo demás.
La almohada fresca funciona de maravilla como parte de un conjunto: habitación ventilada, sábanas de algodón o bambú en vez de poliéster, un colchón que también transpire y, si hace falta, el ventilador de toda la vida. Con ese equipo, la almohada fría es la guinda que hace que no vuelvas a buscar el lado frío en toda la noche.
Cómo elegir la tuya (esto es lo importante)
Y ahora lo que de verdad me importa que os llevéis de este artículo: una almohada, antes que fría, tiene que ser la correcta para tu cuello. De nada te sirve dormir fresquito si te levantas con las cervicales hechas polvo.
La regla básica es sencilla: si duermes de lado necesitas más altura, para que el cuello quede recto entre el hombro y la cabeza. Si duermes boca arriba, altura media tirando a baja. Y si duermes boca abajo —que no os lo recomiendo, pero cada uno duerme como puede— cuanto más bajita mejor. Las almohadas Dorelan vienen en varias alturas precisamente por esto, desde los 7 centímetros hasta los 14.
En la tienda os dejamos probarlas tumbados, que es la única forma seria de elegir almohada. Cinco minutos con la cabeza apoyada dicen más que cualquier etiqueta.
Pásate y las tocas
Si este verano habéis dormido a base de darle la vuelta a la almohada, venid a vernos. Tocáis el tejido CoolNight, probáis el látex, comparáis alturas y os lleváis la que os vaya bien de verdad. Y si no os convence ninguna, al menos os vais sabiendo más de almohadas que el 90% de la gente.
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